ORDENES DEL AMOR
 
¿Qué son las constelaciones familiares?

Una de las grandes aportaciones terapéuticas que ha hecho Bert Hellinger, es sin duda el enfoque transgeneracional del sufrimiento humano. El, junto con otros terapeutas han insistido en la importancia de los antepasado tanto en la génesis como en la curación del sufrimiento humano. Nuestras lealtades inconscientes con nuestra red familiar es una comprobación que podemos ver cada vez más en los talleres de constelaciones familiares, y, felizmente también ese entramado familiar ancestral se ha convertido en fuente de sanación para muchos de los participantes. En mi trabajo como constelador cada vez más se acrecienta la confianza en el grupo, me fío del grupo; tanto del grupo familiar al que pertenezco, del grupo familiar al que perteneces tu y especialmente del grupo de participantes.

En cada taller insisto que más importante que constelar la historia personal, es importante abandonarse a la fuerza que el grupo tiene, pues los participantes son desde el inicio del taller representantes genuinos de tu red familiar, especialmente tus antepasados. De esta manera ayudo a que cada participante se centre lo más posible y pida al grupo lo que su alma realmente necesita, independientemente de que Él constele o no, si la petición está hecha con seriedad y va dirigida con confianza al grupo que trabaja, tengo siempre la seguridad de que el alma encontrará su propio camino, y que la solución llegará, no siempre de la manera como la pedíamos.

Tuve una participante que había pedido ayuda económica a su padre, este se la negó, pero al día siguiente el banco le dio un crédito. Si nos atuviéramos a la física Newtoniana (del siglo XVIII por cierto) tendría que haber sido su padre quien "materialmente" le hubiera dado el dinero, pero como nos regimos por la física cuántica, ella hizo la demanda a la persona correcta (su vida le ha sido dada a través de sus padres) y el fondo último de la vida ha respondido de una manera diferente. En estos talleres hemos aprendido a reconocer las lealtades profundas que guardamos con nuestro sistema familiar, con nuestros ancestros, y hemos aprendido también a convertir nuestra historia familiar en una fuente de fuerza. Seguiremos trabajando en poner orden en nuestras relaciones, es una espece de higiene "relacional" que nos permite estar con los otros en el lugar correcto, con alegría, dignidad y actitud amorosa. El grupo te ayudará a que reconozcas el lugar que te corresponde en tu trabajo, tu familia, tu país, etc. Si estás enfermo, serás especialmente cuidado, y el grupo estará al servicio de tu dolor, el grupo te ayudará a que vivas tu enfermedad de la manera más digna posible, sabiendo siempre que el dolor es inevitable y que el sufrimiento es una elección.

 

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Padres e hijos

"Cada noche hago una reverencia a mis padres porque nunca he visto a Dios"

Es una frase que suelo repetir en los talleres de constelaciones, como una manera de afirmar el convecimiento que tenemos que estamos conectados con el fondo último de la vida a través de lo más inmediato que tenemos: nuestros padres.

Indudablemente asi como el rio se nutre de su fuente, los hijos se nutren de los padres. Es decir que el orden del amor aplicable a la relación padres e hijos es "los padres dan, los hijos reciben", sin embargo hay hijos que se niegan a tomar de los padres, bien sea porque tienes razones "objetivas" o bien porque realizan un intento amoroso e inconsciente de "ayudarlos-salvarlos".

Hay varias situaciones en las que un hijo se niega a tomar de los padres (y por ende de la vida).

A veces el anecdotario existente en la relación con nuestros padres nos podría dar argumentos lógicos para negarnos a tomar de ellos, sin embargo, en mi experiencia como terapeuta me he encontrado con pacientes que han sufrido incluso maltrato por parte de los padres y he podido atestiguar su liberación cuando son capaces de centrar la mirada más allá de ese anecdotario y toman la vida tal como les ha sido dada a través de esos padres concretos. En estos casos es importante aplicar la sabiduría del OLVIDO, esa disciplina espiritual que tiene que ver con el hecho de apartar la mirada y seguir caminando.

Ocurre a veces que los padres están enfermos, o murieron, o tuvieron muchas dificultades para tener una vida digna. En estos casos hay una tendencia natural de los hijos a mantener una lealtad con los padres y así vemos como los hijos se enferman, no aprovechan la vida y se niegan inconscientemente a encontrar un trabajo digno, una vida feliz para sostener la lealtad con sus padres. Cuando tengo en consulta a un niño que no duerme, inmediatamente me pregunto ¿a quien vigila este niño?, si no come ¿por quien ayuna?, si está muy enfermo ¿a quien quiere salvar?.

Suele ocurrir también que un hijo quiera corregir o enmendar a los padres, convencido de que él o ella hará mejor las cosas de lo que lo hicieron sus padres y que por lo tanto no repetirá los errores. Mi experiencia como terapeuta me dice que cuando un hijo asiente a los padres tal como son, entonces realmente está en posibilidades de lograr un mejor destino.

Es un hecho evidente que venimos a la vida a partir de alguien, NACEMOS VINCULADOS, y somos el río que se nutre de la fuente que son nuestros padres y el río no puede suministrar agua a su propia fuente. Puede suministrar agua a otros ríos y ser a la vez fuente de otros ríos.

Este orden básico de relación con los padres no es un precepto moral, es una condición básica para que el amor fluya.

Es una pequeña parte del trabajo que hacemos en constelaciones familiares, mirar como estamos situados en relación con nuestros padres y restablecer el flujo vital que viene de lejos a través de nuestros padres.

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¿Por qué mirar a la familia?

Los talleres de constelaciones familiares, con el paso del tiempo se van transformando en un camino para encontrar el sitio que nos corresponde en el sistema familiar, y en general el resultado es el encuentro con lo más auténtico de nosotros mismos, nos percibimos entonces libres, dignos y con actitud amorosa.

Los asistentes suelen venir – y es comprensible tal actitud- con una especie de pensamiento mágico – infantil, hay alguien “de fuera” que les solucionará su problema. Y grande es la sorpresa cuando descubrimos que las grandes líneas de nuestra vida las hemos elegido desde lo más profundo de nuestro inconsciente por amor y lealtad a nuestro sistema.

Así hemos visto, como –sin aparente relación- un antepasado que fue excluido, olvidado, marginado, no amado... es RECUPERADO para la familia por uno de los posteriores, aún sin haberlo conocido.

Otras veces nos hemos maravillado de cómo un posicionamiento incorrecto delante de nuestros padres, hermanos, parejas... nos impide tener una vida digna.

Es por la familia, que hemos elegido – de la manera más inconsciente- el lugar en el que estamos, es en la familia – representada por los otros asistentes al taller- donde encontraremos una buena solución para lo que nos acontece.

En los talleres de Marenostrum, nos fiamos a la fuerza del grupo, no es tan importante la constelación individual como la PRESENCIA delante del grupo, porque en el fondo, TU ALMA SABE LO QUE NECESITAS, hacia donde debes caminar. Y tu alma colectiva, esa que compartes con los miembros de tu familia, lo sabe de mejor manera, solo tienes que exponerte sin intenciones, de la manera más libre posible, en el silencio de los razonamientos porque es allí donde tu alma despierta.

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La enfermedad

La enfermedad, oculta una felicidad invisible para nuestros ojos.

Esta frase suena paradójica porque esa “falta de firmeza” generalmente provoca dolor; si al dolor se le añade una falta de “asentimiento” y aún más, pretendemos develar –totalmente- el fondo misterioso que la fragilidad del ser tiene entonces nos topamos con el sufrimiento, ese añadido racional. El dolor es inevitable, el sufrimiento una elección.

Leibnitz el optimista pensaba que Dios creó el mejor mundo posible y entendía el mal (la enfermedad) como un defecto del ser, hoy yo podría decir: La enfermedad como OTRA manera de ser, un posicionamiento diferente del ser, un cambio de escenario, un esfuerzo del ser para sostener la Armonía Ontológica.

En mi experiencia, el verdaderamente enfermo acude a su cita con el destino cubierto con un velo de desamparo, en soledad y con una sutil fascinación.

Cualquier enfermo merece mi respeto y mi silencio antes que mi compasión o mis ganas de “actuar”, y confieso predilección por aquellos que –sin dejar de lado su tratamiento- han cubierto su dolor con la belleza del silencio.

Los tres amigos de Job, se sentaron A SU LADO por siete días y siete noches, en silencio porque veían que su dolor era muy grande.

El silencio tiene fuerza.

He podido atestiguar como la enfermedad muchas veces es una lealtad al sistema familiar: a un antecesor con un destino difícil, a un dolor colectivo familiar, a unos padres enfermos, a un niño muerto antes que él, una especie de ofrecimiento sacrificial en honor de la familia...

Es una lealtad amorosa e inconsciente, cuyo resultado es el dolor / enfermedad y una concomitante felicidad ontológica, porque mediante la enfermedad, el enfermo tiene la ilusión (inconsciente del todo) de que renunciando a su vida y a su felicidad conseguirá salvar o asegurar la vida y la felicidad de los miembros de su comunidad, aun cuando estos ya hayan muerto, aun cuando no los haya conocido.

El médico está obligado a ofrecer sus recursos terapéuticos con el fin de curar al enfermo, el terapeuta o mejor dicho, el “acompañante” debe ponerse en consonancia con el destino del paciente, como solicitando un resultado igualmente leal y amoroso, pero menos trágico: siguiendo el discurso de Leibnitz el milagro es posible. El milagro ordinario sería: un asentimiento al destino tal como aparece, serenidad ante la grandeza de la enfermedad; el milagro extraordinario sería: La curación.

En los talleres de constelaciones esperamos ambos

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El sistema familiar

Ante las graves dificultades decirle a alguien: ¡CONFIA! podría sonar ingenuo. Pero es justo cuando los seres humanos estamos al límite cuando podemos centrar la mirada en el hilo conductor de la vida que portamos.

Tu propia vida viene de muy lejos, a través de tu red familiar. Las grandes líneas de tu vida, las felices y las difíciles, se explican en función de tu red familiar. La solución también vendrá de allí.

Kropotkin propone la cooperación y el altruismo como un factor coadyuvante en la evolución, desenfocando el énfasis Darwiniano en la competitividad de los individuos.

En nuestra experiencia con constelaciones, es la cooperación y el amor lo que lleva a miembros de un sistema a elegir desde lo más inconsciente un lugar de sufrimiento por lealtad al sistema. De esta manera si hubo un excluido por alcohólico, uno de los posteriores lo imitará de manera amorosa.

He visto, por ejemplo, mujeres solas que en lo profundo tienen una lealtad con otras tantas mujeres solas que hubo en su sistema familiar.

En este taller, buscaremos cual es el sitio amoroso que hemos elegido y buscaremos otro sitio igualmente amoroso y leal pero no trágico.

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¿Qué se consigue con una constelación?

Las constelaciones familiares son una terapia grupal orientada a buscar SOLUCIONES en el contexto familiar. Subrayo el hecho de que se trata de buscar soluciones, porque la tendencia natural de un paciente o un consultante es la de buscar el problema más que la solución. Parece ser que hay como un gusto patológico en recrearse en los problemas. Si se mira demasiado el problema se deja de ver la solución.
El primer objetivo en el taller consiste en CENTRAR al paciente en lo que realmente necesita, pues muchas veces para evitar el problema principal el paciente se pierde en problemas secundarios. Generalmente consigo centrar al paciente a base de un diálogo respetuoso, directo en el cual impido que me seduzca con su dolor, por el contrario antes que mi compasión le ofrezco mi respeto, a través de la intuición y de la información que me da respecto de su familia un problema laboral en realidad esconde un conflicto de grupo familiar, un problema de celos es la transmutación de abusos en la infancia, etc. CADA CASO ES UNICO no hay estereotipos para explicar el dolor de los pacientes.

Los pacientes llegan con un anhelo GENUINO de encontrar un “milagro” y a través de estos años de trabajo con las familias he podido atestiguar hechos realmente inesperados, que parecen una auténtica intervención divina (o del destino): mujeres que consiguen embarazarse, enfermos graves que curan, adictos que son capaces de transformar la lealtad amorosa de su adicción por una actitud menos destructiva, incluso un par de gemelos con problemas visuales en la retina serios que lograron curarse del todo. Sin embargo, todos esos casos son –por así decirlo- milagros “extraordinarios”, me fío más de los milagros “ordinarios”, es decir cuando conseguimos que los participantes en los talleres ASIENTAN a su realidad tal como aparece, cuando se pone en marcha un proceso en el que poco a poco y día con día se va poniendo ORDEN en nuestra vida, vamos encontrando el SITIO que realmente nos corresponde en el entramado de nuestras relaciones.

Mi experiencia personal y como terapeuta, me dice que ya con esa CONCORDANCIA se vive el primer atisbo de paz.

Por último, diré que las soluciones no siempre tienen que ser de orden racional. Muchas veces digo que con los pacientes hay que hablar un discurso DIFERENTE del que ellos tienen, porque es evidente que el discurso de ellos NO HA FUNCIONADO de lo contrario no estarían solicitando ayuda.

Suele ser difícil “desprogramar” el discurso FERREO que los pacientes tienen sobre sus problemas, pues algunos de ellos han hecho una maestría –sin saberlo- sobre sus dificultades, es decir, son expertos en su dolor. Mi trabajo consiste en hacerlos expertos en la solución y repito, muchas veces la solución no es de orden racional.

Es evidente que el discurso racional FUNCIONA, así como la física de NEWTON también funciona, pero ni la razón explica todo, ni la física Newtoniana resuelve todos los enigmas.

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Confianza

El trabajo con constelaciones familiares es una invitación a exponerse a algo más grande, sin ánimos de manipular el sistema familiar que nos ha modulado, sin la pretensión inicial de querer cambiar el destino de nadie, simplemente abrir nuestra conciencia para que aparezca una imagen (constelación) que sana.

Los talleres de constelaciones son un espacio para encontrar soluciones que no tienen que ver con la razón, de allí que quien quiere “entender” su sufrimiento simplemente añade conocimientos al master que hace sobre su vida. Las soluciones que encontramos son el resultado de mirar el amor que hay detrás de una vida difícil, y que la mayoría de las veces descubren lealtades a nuestro sistema familiar.

Las soluciones muchas veces simples, simplemente requieren asentimiento a algo más grande; otras veces requieren orden en el sistema familiar, que descubras cual es el sitio que has ocupado hasta ahora –desde el intento amoroso de sanar cosas- y que te ha hecho sufrir, y situarte en donde te corresponde para poder tener una vida digna

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Un sabio

Un sabio es aquel que ha dejado de sufrir.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es una elección. Dejar de sufrir (tener sabiduría) no siempre es fácil, sin embargo, nos podemos entrenar aguantando la incertidumbre, aceptando el desafío de estar lanzados en este universo con la mínima información consciente.

En los talleres de constelaciones miramos cual sitio has elegido en tu sistema familiar, como te has posicionado respecto de tus padres; y miraremos de encontrar uno igualmente amoroso pero que te permitan una vida digna.

Los asistentes al taller representarán a los miembros de tu familia y a través de ellos podrás: tomar la vida que te ha sido dada a través de tus padres, poner orden a tus relaciones y mediante estos sencillos instrumentos empezar a tener una vida feliz.

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Estamos unidos

Los asistentes a los talleres de constelaciones suelen sorprenderse gratamente de la facilidad con que se crea un aire familiar e íntimo. El resultado siempre ha sido–después de varios años de experiencia- un ambiente entrañable y cordial. 

Sorprende mucho que los asistentes a los talleres, desconocen detalles de la vida y la familia de los otros asistentes, sin embargo a la hora de representar miembros ausentes –incluso muertos- de la familia de algún asistente, aparecen sentimientos nítidos que corresponden a aquel que se está representando, es decir, si alguien representa a tu madre –que no está presente en el taller- te mirará con los mismos ojos con los que suele mirarte tu madre... incluso si ella ha muerto ya. Es realmente conmovedor. 

Los talleres de terapia familiar sistémica con enfoque en las constelaciones familiares, ha tenido como resultado soluciones en donde parecía que no las había. El efecto más inmediato es el aprendizaje a mirar nuestra vida con un enfoque diferente. Todos tenemos una teoría y un razonamiento respecto de nuestra vida y nuestras dificultades, generalmente desconocemos que LAS GRANDES LINEAS DE NUESTRA VIDA son elegidas en lo más profundo de nuestro inconsciente en función de nuestra familia, incluso aunque no hayamos convivido con ellos, aunque estemos separados físicamente, aunque algunos hayan muerto antes de que naciéramos nosotros... aunque ni sepamos de su existencia. Pero es la misma familia, la que tiene los recursos para que encuentres un camino digno, libre y amoroso. 

Los talleres de constelaciones familiares, dejan en el alma una sensación de unidad, difícil de describir, sólo por eso ya es una gran experiencia asistir. 

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Nos hacemos adultos
Suelo repetir en los talleres de constelaciones que “nos hacemos adultos aprendiendo a aguantar la culpa”, y aunque requiere matices, puedo afirmar que los niños tienen el anhelo de permanecer siempre inocentes, de allí que uno de los grandes esfuerzos que hacemos los seres humanos es conservar la inocencia a costa de lo que sea; curiosamente llegamos a hacer maldades con el propósito de defender nuestra inocencia. El diálogo entre inocentes es imposible, entre pecadores nos entendemos bien.

También nos hacemos adultos aguantando la incertidumbre. Cuando pretendemos saber todo, entender todo, entramos en un laberinto que nos puede llevar a la confusión; curiosamente, aguantar en silencio lo que parece difícil de entender o de vivir, nos eleva, nos engrandece, es un pequeño paso a la sabiduría. 

Crecemos cuando nuestra esperanza se vuelve una actitud sólida, y abandonamos el mundo de la fantasía. Suelo preguntar al inicio de los talleres ¿qué necesitas? Y el trabajo colectivo ayuda a que la petición sea con esperanza pero realista. Es bien cierto que a través del trabajo sistémico hemos visto resultados que podríamos calificar como milagro, sin embargo, el mejor milagro que podemos esperar es el asentimiento a la vida tal como aparece, la concordancia con las circunstancias que nos rodean, porque entonces somos humildes y parece que es entonces cuando el destino nos acaricia. 

Los talleres de constelaciones están hechos para quien está viviendo situaciones difíciles cuya solución escapa a los recursos habituales, y también están hechos para quien tiene interés en convertirse en un adulto con esperanza.

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Pertenecemos

Este es el primer derecho y la primera alegría: La pertenencia. 

Pertenecemos antes que nada a la familia donde hemos nacido, y con ellos compartimos destino. Pertenecemos a la tierra que nos vio nacer y a los sitios donde hemos crecido.

Pertenecemos a aquellos a quienes hemos amado. También pertenecemos a aquellos con quienes el destino nos ha vinculado: nuestras parejas, con quien hemos tenido hijos, con quien nos hemos topado en un accidente, etc. 

Todo lo vivido de manera personal nos pertenece –es evidente- pero también nos pertenece lo vivido por los miembros de nuestra familia, aún cuando ya estén muertos, aún cuando no los hayamos conocido. Es una información –generalmente inconsciente- que llevamos en el ser.

Nos pertenecen las vivencias de todos los sistemas a los que pertenecemos: familia, cultura, raza, religión, país, etc. Y de alguna manera, nuestro posicionamiento vital siempre busca el mejor sitio posible, aunque muchas veces eso conlleve sufrimiento. Así por ejemplo, si varios miembros de nuestros antepasados conocieron el hambre y el miedo; la muerte prematura y la dificultad para tener una vida digna, es comprensible que en el fondo de nuestra alma tengamos el anhelo de aliarnos con ellos, de manera amorosa, es un amor ciego que no sana, enferma. 

En los talleres de terapia sistémica buscamos el asentimiento a todo lo que pertenecemos como un paso inicial para encontrar una vida libre y digna, indagamos con respeto cual ha sido nuestro posicionamiento inconsciente y amoroso delante de los mitos familiares. Es decir: ¿qué hemos intentado hacer de manera amorosa e inconsciente por nuestra familia, por los miembros de nuestro sistema que han tenido una vida difícil?, etc. Y buscamos una solución que preserve la lealtad y el amor, pero que nos permita una vida digna a nosotros y honre a los miembros de nuestro sistema. 

Pertenecer, nos engrandece.

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El orden

El Amor, crece y florece dentro de un orden que da a cada miembro de la familia un lugar de dignidad y respeto. Todos somos miembros de una familia y estamos ligados por profundos lazos de amor y lealtad. En muchos casos, este amor y esta lealtad nos llevan a la felicidad, pero también nos pueden traer desdicha y enfermedad.  

Somos leales a los mitos familiares, hay una especie de “consonancia” inconsciente, arcaica y amorosa con aquellos miembros de nuestra familia, de nuestro sistema que han tenido una vida difícil, por ejemplo: un niño muerto, un muerto en la guerra, alguien fue expulsado, olvidado, marginado, excluido, etc.  

Todos aquellos miembros de nuestra familia que tuvieron un destino difícil encuentran en nuestra vida un eco solidario (inconsciente). Es un amor que enferma.  

El trabajo con la terapia sistémica te ayudará a reconocer la lealtad que guardas a tu sistema familiar, y como ese amor y esa lealtad han modulado las grandes decisiones de tu vida, y algunas veces han significado una dificultad para encontrar una vida digna.  

Llegamos a ese reconocimiento, poniendo representantes para los miembros de tu familia. Es un hecho fascinante mirar en ojos de desconocidos a los ojos de los miembros de tu familia.  

En tu familia está la solución para lo realmente importante de tu vida. Sólo es necesario que te coloques en el sitio que te corresponde.

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La humildad

La terapia familiar sistémica -trabajando con representantes- es uno de los métodos más eficaces para encontrar el sitio que te pertenece, allí donde puedes tener una vida digna, libre y amorosa. 

Los talleres suelen ser intensos en lo emotivo, fascinantes cuando a través de una representación –a las cuales llamamos constelaciones- descubrimos lealtades a nuestro sistema familiar que desconocemos. 

Pero sin duda, el aprendizaje trascendente de estos talleres es la humildad, la conciencia de límite. Somos humildes cuando sabemos nuestro límite, y por lo tanto respetamos aquello que está fuera de nuestro alcance, sean personas o conocimientos. Somos humildes cuando sabemos respetar nuestro propio espacio, y sobre todo, somos humildes cuando ponemos Orden en nuestra vida. 

Es sorprendente los cambios que puede llegar a tener una vida “ordenando” las relaciones familiares. Cuando los miembros de una familia ocupan el sitio que les corresponde, el alma colectiva permite el flujo de la vida de manera digna y libre. 

Se es humilde cuando ocupas el sitio que te corresponde en general en la vida y en particular en los sistemas de relaciones a los que perteneces, cuando consigues ser humilde, también eres feliz.

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Lo uno y lo múltiple

El gran misterio que nos envuelve a los seres humanos en la actualidad sigue siendo el mismo del que se ocupaban pueblos de antaño: La relación entre Lo Uno y lo múltiple; la relación de lo eterno con lo que va cambiando; Dios y sus criaturas. 

En los talleres de constelaciones acuden personas que tienen serias dificultades para poder vivir una vida digna: problemas de salud, laborales, de relaciones humanas, etc.

A través de las representaciones que hacemos descubrimos muchas veces la indeclinable lealtad que guardamos con los grandes mitos familiares y descubrimos que nuestras grandes decisiones inconscientes y que modulan nuestra manera de vivir obedecen a una cercanía con lo que ya se ha vivido en nuestra familia, y en la mayoría de los casos, cuando se trabaja con total libertad, cuando nos exponemos de verdad a eso “grande” que no alcanzamos a entender, nos encontramos con la agradable sorpresa de que las personas van encontrando un camino digno para vivir. 

A través de los años he comprobado –mediante este trabajo- que en realidad lo Uno siempre vigila por lo múltiple, de allí me surge la pregunta: ¿deberíamos pedir si somos conscientes de que en el fondo estamos cuidados? 

Como frágiles seres que somos, es comprensible que ante un sufrimiento o dificultad, elevemos los ojos al cielo. En los talleres de constelaciones familiares, hemos aprendido a hacerlo y a ejercitarnos en la consciencia de que en el fondo nuestra súplica es un canto.

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El fascinante mundo de la pareja

Suelo afirmar de manera irónica que una pareja son dos seres maravillosos que se hacen la vida difícil, en realidad la pareja es una escuela de conocimiento y de humanismo, que a veces se tiñe de romance, de sexo, de economía, etc. Pero básicamente es una escuela para entender al ser humano. 

Es evidente que la vida en solitario es mucho más fácil que la vida en pareja, sin embargo, la vida en pareja es más enriquecedora. 

A la pareja llevas todo lo que eres, especialmente lo que has recibido de tu familia de origen, de tus padres, y ocurre con frecuencia que a la pareja le pedimos lo que en realidad anhelamos de los padres, de allí la máxima de la terapia familiar que dice: “los problemas de pareja suelen ser en realidad, problemas de familia de origen”, es por eso que muchas veces en las entrevistas con las parejas, les hago escribir sus quejas ("no me escuchas, no me atiendes, no eres cariñosa conmigo, etc") y luego les pido que las repitan pensando en su madre. 

Ocurre con frecuencia que la pareja se ha terminado y ambas partes se resisten a la separación, pareciera que necesitan hacerse daño para justificar la retirada, ¿cómo saber si hay pareja o no? 

Una pareja se sostiene en tres pilares, debe haber al menos dos para sostenerla. 

El primero incluye el romance, la pasión, el sexo.

El segundo es la ternura, el cuidado.

El tercero es la admiración. 

Cuando no hay una pareja es posible seguir viviendo juntos, pero SABIENDO que no hay pareja. Porque curiosamente en los negocios solemos hacer las cosas correctas: Dialogo, reflexión, decisión y acción. Cuando decidimos que haremos un viaje, no nos subimos -generalmente- al avión inmediatamente después de decidirlo, entre la decisión y la acción hay un paréntesis. En lo relacional en cambio solemos hacer las cosas al revés: Actuamos, luego nos planteamos decidir y queremos dialogar cuando ya es muy difícil.

El amor es una intimidad compartida: hay intimidad intelectual, física, familiar, afectiva, deportiva, etc. El ideal es que la pareja sea la persona con la que compartimos más intimidad que con nadie en el mundo.

Finalmente, a la pareja le podemos decir: “En el mundo hay muchas personas mejores que tu, a ti te digo que si, porque la alegría de que existas es superior a mis fantasias” Es decir, que se requiere un gesto social, una metáfora fuerte para hacer saber al entorno que estás con una pareja, por supuesto quel el gesto social del matrimonio religioso o civil es la metáfora más intensa del compromiso, pero hay otras variantes. No suelo creerme el argumento de "no nos casamos -no hacemos un gesto social de compromiso- porque nuestro amor no necesita papeles", en realidad, la mayoría de las veces el planteamiento que hay detrás -legítimo tambien- es el siguiente: "Estoy esperando alguien mejor que tu". Se puede estar en pareja sin estar casado, sin haber hecho un gesto social de compromiso, a sabiendas que en el fondo, se espera a alguien mejor.

El amor es el resultado de un equilibrio superior, y en el amor, el peor error sigue siendo NO COMETERLO.

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Sanar

Frases como “sanar tu niño interior”, “sanar tu pasado”, “sanar tu alma” están muy en boga en los años recientes, como médico constato que es imposible obtener una verdadera curación si no se vive un proceso terapéutico que incluya los eventos de la infancia del paciente, pero también debe incluir los eventos de su familia aún cuando no haya participado él o ella físicamente, aún cuando no sepa nada al respecto y aún cuando haya ocurrido en generaciones anteriores.

Los talleres de constelaciones son una bella manera de encarar digna y serenamente los eventos pasados personales y familiares. Es realmente sorprendente como se pueden tratar temas difíciles: la locura, las injusticias, los abusos, la muerte, las enfermedades graves, la desgracia en general... todo ello en un contexto de intimidad y respeto; en todos los talleres los participantes nos quedamos con la sensación de haber trabajado con el grupo y para el grupo, de haber tocado temas difíciles y de haberlo hecho con personas que pareciera fueran amigos de toda la vida, aún cuando sea la primera vez que nos vemos. Esto es posible porque en el fondo, los participantes en el taller son representantes de nuestro sistema familiar, y es el permiso de nuestra familia lo que hace posible el ambiente de intimidad, respeto, dignidad y amor, solo en ese contexto se puede conseguir la salud del alma que se manifestará en una vida libre, digna y amorosa.